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La importancia del manejo de la conducta del niño en odontopediatría

En ocasiones, llevar a los pequeños a la consulta del odontopediatra supone todo un desafío para padres y odontólogos. Para convertirla en una experiencia positiva para todos, hay una serie de pautas que os vamos a contar a continuación y que son de gran utilidad para todas las partes implicadas. Además, te traemos información con la comprenderás mejor la actitud del niño en estas situaciones.

Aunque hemos avanzado mucho al respecto en los últimos años, el miedo a acudir al dentista sigue presente en la sociedad. Sobre todo dentro de la población infantil. Para eliminarlo por completo, se necesita de la participación conjunta de odontopediatras, padres y niños.

En este artículo vamos a hablar de los aspectos más importantes en lo referente al manejo de la conducta de los pequeños en la consulta del odontopediatra, lo que incluye el comportamiento del niño, del profesional y de los propios padres.

¿Cómo es la conducta del niño en odontopediatría?

Este miedo a acudir al odontólogo se materializa en distintos tipos de comportamientos dentro de la consulta:

  • Por un lado están las respuestas de evitación, con las que el paciente busca no acudir al odontopediatra bajo cualquier excusa.
  • Por otro, están las conductas disruptivas, que tienen lugar durante el propio tratamiento. Entre ellas están cerrar la boca, girar la cabeza, gritar, llorar, dar manotazos, patalear, etc.

Se han llegado a clasificar a los pacientes en función de su grado de colaboración con el odontopediatra. Una de estas clasificaciones refleja los siguientes grupos:

  1. Cooperador.
  2. Cooperador tenso: al contrario que el cooperador, se encuentra con miedo evidente. 
  3. Aprensivo exteriorizado: se esconde detrás de sus padres y evita todo contacto con el odontopediatra.
  4. Miedoso: exige un fuerte y constante apoyo.
  5. Terco o desafiante.
  6. Hiperemotivo.
  7. Excepcional: aquel que presenta una discapacidad intelectual

Comportamiento del niño en el odontopediatra según su edad

  • Hasta los 3 años: en estas edades, el pequeño sigue siendo un bebé. Por lo que es normal que no muestre mucha cooperación con el odontopediatra. Su comportamiento dependerá de su nivel de madurez, su propio carácter y su estado de salud.
  • De 3 a 6 años: dentro de un entorno en la consulta apropiado, el niño se mostrará capaz de colaborar.
  • De 6 a 11 años: aquí el miedo a sufrir algún daño es normal. Cuánto coopere o no dependerá principalmente de lo maduro mentalmente que sea el pequeño.
COINSOL - La conducta del niño en odontopediatría

¿Qué factores condicionan la conducta del niño en el odontopediatra?

El miedo a acudir a consulta puede tener diversos orígenes. Entre los más importantes tenemos:

  • Las que son resultado del comportamiento de los padres: En muchas ocasiones, se amenaza a los niños con llevarlos a modo de castigo.
  • Otros surgen de la realidad de que algunos tratamientos odontológicos causan molestias. En este caso, tienen mucho peso las experiencias anteriores.
  • También hay que considerar el comportamiento del propio odontopediatra. Aquí hay que resaltar la falta de empatía o una forma de comportarse no adaptada a niños.
  • La sobreprotección de los padres también puede jugar un papel importante dentro de la generación de la fobia al dentista.

¿Cómo maneja el odontopediatra la conducta del niño?

El odontopediatra y todos los profesionales implicados deben conocer una serie de técnicas de diverso tipo con la que poder hacer frente a las situaciones relacionadas con el miedo al tratamiento bucodental.

Antes de profundizar en la actuación del odontopediatra, es importante recalcar la función del personal auxiliar. Su actuación es clave, ya que suelen ser las primeras personas con las que el niño establece contacto en la clínica. Por tanto, crean un vínculo más estrecho incluso del que tienen con el odontopediatra.

Independientemente de ser odontopediatra o personal auxiliar, hay 3 elementos clave para saber manejar la conducta del pequeño en la consulta:

  • Comunicación: aquí se incluyen el lenguaje verbal y el no verbal. Dentro del lenguaje verbal, es importante hablar con el niño para explicarle qué se va a hacer, transmitirle confianza, tener en cuenta lo que siente y demostrar agradecimiento a su colaboración (darle un refuerzo positivo). El lenguaje no verbal incluye miradas, gestos, cadencia y tono al hablar.
  • Empatía: el odontopediatra debe ponerse en el lugar del pequeño. Saber qué siente en cada momento, comprenderle y transmitirlo al propio niño. 
  • Respeto a la dignidad del niño: esto se demuestra, entre otras formas, pidiéndole su colaboración con expresiones como “por favor” y siempre se le debe dar las gracias y elogiar su buen comportamiento.

Complementariamente, también suele ser de utilidad contar con elementos que distraigan al niño, como son juguetes o recursos audiovisuales. A veces es suficiente con la simple conversación sobre temas que despierten el interés del niño.

Si llegado el momento de llevar a tu hijo al odontopediatra, pasas por una situación complicada, en Coinsol contamos con especialistas preparados y con medios que harán de su visita una experiencia lo más agradable posible. No dudes en pedir una cita y te informaremos sobre todo lo que quieras saber al respecto. ¡Llámanos! 

Dra. María Biedma. Experta en odontopediatría en Coinsol Dental.

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